Defíneme ciencia

Apuntes para un acercamiento cordial a la ciencia.

“Si cerca de la biblioteca tenéis un jardín ya no os faltará de nada.” Marco Tulio Cicerón.

Apunte 1:

Carl Sagan decía que “la ciencia es más que un conjunto de conocimientos: es una manera de pensar“. La ciencia se caracteriza precisamente por eso, por buscar un enfoque riguroso y escéptico, que intente evitar los sesgos y conocer la realidad con la mayor precisión posible. Y la cultura científica sirve ante todo para impregnarse de ese modo de ver las cosas, esa curiosidad disciplinada, que es precisamente lo que necesita una sociedad que depende de la ciencia y la tecnología, del conocimiento y su aplicación práctica. nuestra sociedad, nuestro mundo, es cada vez más dependiente de la ciencia y la tecnología, y a pesar de ello la mayoría de las personas les interesa nada de estos temas.

Apunte 2:

No puedo parar de sonreir recordando, antes de empezar, el capítulo de The Big Bang Theory, cuando Sheldon enseña física a Penny.  “¡Cómo puedes no saberlo, te lo acabo de decir!”

A la vez que se ha producido ese desarrollo, existe un gran desconocimiento de la ciencia y lo que podríamos denominar “lo científico” o, mejor, “la cultura científica”. En esos términos se incluye tanto los valores de la ciencia como una mínima comprensión de lo que significa, en términos de conocimiento contrastado del entorno que nos rodea, la aportación de la ciencia a nuestras sociedades. Existe, pues, un considerable desconocimiento público de uno de los pilares más importantes de nuestra sociedad e, incluso, de nuestra civilización.

Apunte 3:

Ideas para comenzar a explicar el concepto ciencia hay para dar y repartir. Puedes visitar wiki y sus enlaces. Me parecen interesante. Pero seamos serios, un poco diferentes, para empezar por una idea , al azar. Después de varios siglos, en donde la ciencia ha transformado radicalmente nuestro mundo y ha expandido la visión de la Humanidad hasta límites insospechados, cualquiera podría afirmar sin temor a equivocarse que en la actualidad vivimos en la era del conocimiento. Sin embargo, analizada, la frase, desde un punto de vista más profundo, la realidad es que la revolución científica es más bien la revolución de la ignonancia.

El historiador Yuval Harari explica muy didácticamente esta aparente paradoja en un capítulo de su más que interesante libro “Sapiens”: “La revolución científica no ha sido una revolución del conocimiento. Ha sido, sobre todo, una revolución de la ignorancia. El gran descubrimiento que puso en marcha la revolución científica fue el descubrimiento que los humanos no saben todas las respuestas a sus preguntas más importantes…

Apunte 4:

Por otro lado, el gran divulgador Neil deGrasse nos dice que ya desde niño, buscamos experimentar, la ciencia está en nuestros genes. Pero cuidado con los niños nos pueden poner en un aprieto.

Nos hace razonar sobre los límites de los avances tecnológicos en la sociedad en la que convivimos. “Aunque por vivir en el hipertecnológico siglo XXI se tiende a pensar que los avances científicos son incuestionables y que a medida que pase el tiempo tendremos un mejor y más exacto conocimiento del Universo, bien haríamos en echar la vista atrás y repasar un poco la Historia que, nos desvela la extrema fragilidad en la que se basa la ciencia, siempre sojuzgada por las poderosas fuerzas de la superstición y la irracionalidad.”

Apunte 5:

A primera vista nos parece que el hueco de la ignorancia científica es cada vez menos profundo, pero la ciencia sabe que el volumen de conocimiento innasequible es cada día mayor, no menor. Retomando a Sócrates: “Sólo se que no sé nada”.

Apunte 73:

Antes de leer lo que sigue que es la definción de ciencia según wikipedia, jeje, veamos un video para discernir claramente entre conjetura y teorema.

La ciencia (del latín ‘conocimiento’) es un sistema ordenado de conocimientos estructurados. Los conocimientos científicos se obtienen mediante observaciones y experimentaciones en ámbitos específicos. A partir de estos se generan preguntas y razonamientos, se construyen hipótesis, se deducen principios y se elaboran leyes generales y sistemas organizados por medio de un método científico.

Apunte 11:

La ciencia considera y tiene como fundamento las observaciones experimentales. Estas observaciones se organizan por medio de métodos, modelos y teorías con el fin de generar nuevos conocimientos. Para ello se establecen previamente unos criterios de verdad y un método de investigación. La aplicación de esos métodos y conocimientos conduce a la generación de nuevos conocimientos en forma de predicciones concretas, cuantitativas y comprobables referidas a observaciones pasadas, presentes y futuras. Con frecuencia esas predicciones pueden formularse mediante razonamientos y estructurarse como reglas o leyes generales, que dan cuenta del comportamiento de un sistema y predicen cómo actuará dicho sistema en determinadas circunstancias.

Apunte 33:

Si decimos que ciencia es toda aquella actividad cuyo fin es la búsqueda sistemática del conocimiento cuya validez no depende de un individuo o época concretos y que está abierta a cualquiera que quiera comprobar sus hallazgos o reproducir sus experimentos esta búsqueda se enmarca dentro de un escepticismo sistémico y organizado que parte de la base de que nuestro conocimiento se fundamenta en modelos y que toda hipótesis es falsa mientras no se demuestre lo contrario.

Las matemáticas, la física, la química, la biologia, la lógica, la filología, la historia, la musicología y lo que se te ocurra que cumpla con estos requisitos. Lo que define a la ciencia, por tanto, son las actitudes en la búsqueda del conocimiento.

 Apunte final:

¿Qué es mejor? ¿Tener mucho dinero o saber muchas cosas?”. Hubo un compañero que afirmó: saber muchas cosas porque así, las explicas y puedes ganar dinero con ello (yo pensé ¿y por qué no tener dinero, pagar y así aprender cosas? Pero bueno, eso es otro tema). Ahora, dando un paso más allá: ¿Qué darías por satisfacer tu curiosidad?

Mi padre me habló en cierta ocasión de un escuálido preso del campo de concentración de Buchenwald que tenía conocimientos de matemáticas. Lo que a una persona le viene a la cabeza cuando oye la palabra pi [En inglés, la letra griega pi se pronuncia igual que pie, tarta] nos dice algo sobre ella. Para el matemático era la relación entre la circunferencia de un círculo y su diámetro. Si le hubieran preguntado a mi padre, que apenas tenía educación primaria, me habría contestado que era un círculo de masa de harina rellena de manzana.

Un día, a pesar del abismo que los separaba, el preso matemático le propuso a mi padre que resolviera un problema. Mi padre le dio vueltas durante unos cuantos días, pero no logró desentrañarlo. Cuando volvió a ver al preso, le preguntó por la solución. El hombre no se la quería dar, le decía que tenía que descubrirla por sí mismo. Pasó algún tiempo, y mi padre volvió a preguntárselo, pero el otro preso se aferraba a su secreto como si fuera un lingote de oro. Mi padre intentó reprimir su curiosidad, pero no pudo. En medio del hedor y la muerte que lo rodeaban, se obsesionó con la respuesta. Por fin el otro preso le propuso un trato: le revelaría la solución si le daba su mendrugo de pan.

No sé lo que pesaría mi padre por aquel entonces, pero cuando lo liberó el ejército estadounidense no llegaba a los cuarenta kilos. Pese a ello, su anhelo de saber era tan fuerte que se había desprendido de su mendrugo de pan a cambio de la respuesta.

Fue al final de mi adolescencia cuando mi padre me contó este episodio, que me afectó profundamente. La familia de mi padre había desaparecido, sus posesiones habían sido confiscadas y su cuerpo privado de alimento, debilitado, golpeado. Los nazis los habían despojado de todo lo palpable, pero su deseo de pensar y razonar y conocer había sobrevivido. Era prisionero, pero su mente era libre para vagar, y lo hizo.

Comprendí entonces que la búsqueda del conocimiento es el más humano de nuestros deseos, y que, por diferentes que fueran nuestras circunstancias, mi propia pasión por entender el mundo tenía su origen en el mismo instinto que la de mi padre. Cuando me dediqué a estudiar ciencias, en la universidad y después, mi padre no me preguntaba tanto sobre las cuestiones técnicas de lo que aprendía como sobre su significado subyacente: de dónde venían las teorías, por qué me parecían hermosas, qué nos decían sobre nosotros como seres humanos.

Este libro, escrito décadas más tarde, es mi intento de dar por fin respuesta a aquellas preguntas. Leonard Mlodinow, Las lagartijas no se hacen preguntas.

Nota: algunos apuntes se me perdieron en un viaje en transportes urbanos, precisamente los deje olvidado leyendo un parrafo del libro, las lagartijas no se hacen preguntas.

Final:

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