La cuchara menguante

La cuchara menguante y otros relatos veraces de locura, amor y la historia del mundo a partir de la tabla periódica de los elementos de Sam Kean.

TODO en química tiene una razón de ser, que además, suele ser ingeniosa, elegante, incluso artística. Si uno llega a ese punto, ver y comprender la química, casi como de un truco magia, me temo que ya no hay vuelta atrás…, estás irremediablemente condenado al placer oculto de disfrutar de la ciencia. Este libro favorece esta inmersión en las aguas de la química. Uno de los libros más amenos de divulgación que he leído, a pesar de tratar aspectos académicos complejos de la química: la tabla periódica. Libro que espero releer. Y releer.

Según Sam Kean, en su libro La cuchara menguante: nos habla del galio:

El galio:

Veamos como se derrite una cuchara en un vaso de agua, no es magia, es química.

“Todo buen científico sabe que el galio es el elemento de la tabla periódica al que uno debe acudir si tiene invitados en casa. Aunque a temperatura ambiente es sólido, este metal tiene una propiedad única y muy poco conocida, se funde a 30 ºC. Así que no hay más que fabricar unas cucharitas con este elemento, servir el café… y observar las caras que ponen los invitados al ver cómo esta desaparece.”  Sam Kean.

El selenio: el colocón.

Hablando del selenio: “Aunque se trata de un micronutriente esencial para todos los animales (en los humanos, la falta de selenio en la sangre de los pacientes de sida es una indicación fatalmente precisa de la muerte), el selenio es tóxico en grandes dosis. Los rancheros lo saben bien. Si no vigilan, su ganado puede comer una planta de la pradera de la familia de las leguminosas conocida como locoweed (hierba loca), algunas variedades de la cual acumulan selenio del suelo. Las reses que rumian la hierba loca comienzan a tambalearse y dar tumbos, desarrollan fiebres, úlceras y anorexia, un conjunto de síntomas que se conocen como «vértigo ciego». Pero les gusta el colocón. La indicación más clara de que el selenio las vuelve locas es que el ganado se vuelve adicto a la hierba loca a pesar de sus terribles efectos secundarios, y la comen con preferencia a cualquier otra hierba. Es la droga de los animales. Algunos  historiadores imaginativos han llegado a culpar de la derrota de Custer en la batalla de Little Bighorn a que sus caballos se pegaron un chute de hierba loca antes de la batalla. Visto lo visto, resulta adecuado que «selenio» provenga de selene, «luna» en griego, con vínculos, a través del latín luna, con «lunático» y «alunado».

El europio:

El europio fue descubierto en 1890 por Paul Emile Lecoq de Boisbaudran. Debe su nombre al continente europeo, al igual que el americio a América. Una característica especial del europio es la fluorescencia, que a todos nos suena por las luces negras y los pósters psicodélicos. La diferencia entre una emisión normal de luz y la fluorescencia es que la primera implica sólo a los electrones, pero la segunda implica moléculas enteras.

“Esa versatilidad es una pesadilla para los falsificadores y es lo que ha hecho del europio una estupenda herramienta para luchar contra la falsificación. De hecho, la Unión Europea (UE) usa su elemento epónimo en la tinta de sus billetes. Para preparar la tinta, los químicos de las cecas europeas añaden iones de europio a un tinte fluorescente. (No se sabe qué tinte porque la UE ha prohibido que se intente identificar. Los químicos respetuosos con la ley sólo pueden hacer conjeturas al respecto). ”

Las tierras raras que ni son tierras, ni son raras, pero… veamos:

El molibdeno, el tungsteno y el wolframio:

Este elemento el molibdeno, que puede resistir altas temperaturas ya que se funde a nada menos que 2600°C, miles de grados por encima del Fe, sus átomos son más grandes y tardan más en excitarse que los del hierro de modo que absorben más calor. Krupp encontro la receta, pero con fines bélicos, se remonta a antes de la 1ª guerra mundial.  ¿Y cuál era su aplicación? Pues bien, esto permitía a las bertas (Grand Bertha) de los alemanes lanzar misiles a grandes distancias, sin que la berta quedase hecha añicos por el estallido inicial. Maquinaría pesada que era cara de construir. Cuando al acero le unían un poco de molibdeno, éste “pegaba” los átomos del hierro y los hacía mucho más resistentes. Cuando comenzó la 2ª guerra mundial, el molibdeno fue sustituido por otro elemento, que se encuentra justo debajo de él en la tabla; el tungsteno o wolframio. Los nazis alemanes querían wolframio para fabricar maquinaria y misiles capaces de atravesar blindajes. Y es que el wolframio es uno de los metales más duros que se conocen. Cuando lo añadían al acero, obtenían brocas y cabezales de excelente calidad. A las puntas (de bala por ejemplo) con una aleación de wolframio se las denominaba: “penetradores de energía cinética”, ahí queda eso. Al estar debajo del molibdeno en la tabla, tiene propiedades similares, pero cuenta con un número mayor de electrones, por lo que se funde a 3400°C . Además al poseer un átomo más pesado que el molibdeno, el wolframio proporciona un anclaje mejor, con los átomos de hierro.

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