Flores para Algernon

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Flores para Algernon (Flowers for Algernon) es un relato de ciencia ficción escrito por Daniel Keyes y publicado por primera vez en abril de 1959 en The Magazine of Fantasy & Science Fiction en forma de novela corta.

Recibió el premio Hugo en 1959, el premio Nébula en 1966 por su ampliación a novela, y se hicieron versiones cinematográficas en 1968 (Charly, que le proporcionó el Oscar al actor Cliff Robertson), y una para televisión en 2000.

Narra la historia a la que de un deficiente mental al que se le somete a un tratamiento que lo dota de una enorme inteligencia, es una de las mejores novelas que he leído jamás.

Se la encuadra en la ciencia ficción, pero la recomiendo a gente que dice que no le gusta el género porque habla acerca de lo que nos hace humanos, y es un gran desafío leerla sin emocionarse.

Probablemente lo más excepcional del cuento sea la forma de contarlo, extraordinariamente original, y sobrecogedoramente (aunque al mismo tiempo manteniéndose en el terreno de la contención) emotiva. También es muy interesante el hecho de que sea uno de los pocos relatos de ciencia ficción narrados desde el interior del alma de su protagonista. Asimov contaba en una antología de los premios Hugo editada por él que, al entregarle el premio Hugo, en lugar de ponerse a pensar en aquellos relatos de su propia cosecha que lo hubieran merecido más, le preguntó en voz alta delante de la audiencia, en la más completa sinceridad y admiración al escritor, Daniel Keyes, «¿Cómo lo has hecho?». A lo cual el autor agarró de la chaqueta al Buen Doctor y le susurró: «Isaac, cuando lo descubras me lo dices, ¿vale? Honestamente me encantaría volverlo a hacer».

La película de Ralph Nelson de 1968, no es tan emocionante como el libro pero tiene gran mérito la actuación de Cliff Robertson, es magistral, su gesto de concentración, tozudez, desconcierto, su transformación emocional,  o su contrariedad cada vez que es derrotado por el ratón.